
La muestra se complementa en el jardín botánico anexo al museo, donde las siluetas de esos perros, realizadas en terciopelo negro y plasmadas sobre lona blanca plastificada, rodean la base de algunos árboles próximos. En el jardín, y únicamente durante los días en que permanezca la exposición, se permitirá la entrada de perros a los que en forma de dianas olfativas se les ofrecen las figuras de sus congéneres en un particular recorrido por la historia de la pintura.

En la muestra que ahora lleva a Alemania, Mojardín utiliza imágenes pintadas al óleo y las reproduce sobre textos descriptivos de esas mismas obras sobre vinilo. Los canes representados proceden de obras célebres de pintores como Tiziano, Tintoretto, Rembrandt, Rubens, Velázquez, Murillo y Rosales, entre otros. La mezcla de imágenes y textos sugiere a Barón «una relación ambigua, que obliga al espectador a esforzarse en advertir e identificar la imagen representada tanto como el texto escrito, como si se pusiera de manifiesto la insuficiencia de esta última información».
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